Caminando pasito a pasito…

…para poder después echar a correr.

Esta frase me la dijeron hace unos meses, refiriéndose a un contexto y una situación que nada tienen que ver con el que nos ocupa, pero puede aplicarse perfectamente a muchos ámbitos de la vida. No se puede esperar llegar y besar el santo, ni mucho menos conseguir el trabajo que queremos nada más acabar la carrera. Se suele, y se debe, pasar por muchas profesiones y situaciones antes de conseguirlo. Y de todas las profesiones se aprenderá algo, ya sea de camarero, recepcionista o de administrativa.

En los tiempos que corren, trabajar de lo que se ha estudiado es un lujo, y no debería ser así, pero lo es. Y es algo que lleva a muchos a sufrir una gran frustración y ansiedad al comprobar que pasan los años y siguen estancados en trabajos que no les gustan porque, simplemente, tienen que comer y no pueden permitirse esperar a que llegue la oportunidad de sus vidas.

Entre los licenciados en Traducción esta realidad es más palpable de lo que parece, ya que ser autónomos y tener que crearnos poco a poco nuestra cartera de clientes nos obliga en muchas ocasiones a buscar otros trabajos paralelos que nos den un sueldo mínimamente fijo con el que sobrevivir. Muchos, al comprobar que después de la carrera y el Máster de turno, siguen teniendo que trabajar de administrativos con idiomas apenas haciendo algún encargo esporádico los fines de semana, se desesperan y tiran la toalla.

No es nada malo trabajar en otros campos. Incluso puede que acabes descubriendo que hasta lo prefieres (a muchos de mis ex compañeros de carrera les ha sucedido eso) y encuentres la satisfacción en un trabajo que nunca hubieras imaginado. Pero si no es así y realmente quieres dedicarte a la traducción, trabajar desde casa, ser tu propio jefe, y toda esa romántica idea que nos han vendido durante la carrera, hay que seguir intentándolo, y no dejar que la desazón y el resentimiento hacia los que ya han conseguido su objetivo te gane. Si se han de pasar años haciendo traducciones esporádicas los fines de semana, o voluntarias para ganar experiencia, así ha de ser. Lo importante, se ejerza o no, es intentar estar al día, hacer lo que se pueda, saber decir no cuando no se puede, y estar al día de la actualidad en el mundillo.

Por supuesto, tendremos la sensación de que esto es una pescadilla que se muerde la cola: necesitamos tiempo para buscar clientes, pero si tenemos que trabajar para comer no tendremos todo el tiempo del que disponemos, y de hecho tendremos que rechazar más de un encargo por falta de tiempo. Es muy fácil desesperarse por esa situación, pero tenemos la suerte de que en esta profesión hay muchas oportunidades de conseguir trabajo en nuestro tiempo libre, aunque se hagan de rogar. Llegará un momento en el que, si queremos prosperar en nuestro objetivo, tendremos que dejar nuestro trabajo. Y sí, cuando planteas la idea de dejar un trabajo fijo para dedicarte a la traducción como autónoma en estos tiempos de crisis los demás te miran con cara de “se te ha caído un tornillo”.

Evidentemente cada persona tiene sus circunstancias y su situación económica, familiar y personal, y cuándo dar el salto dependerá de cada uno. Hay que saber esperar,  reunir un “colchón económico” en la cuenta bancaria en el que apoyarnos, y saber cuándo lanzarnos a la aventura. Mientras tanto, siempre nos quedarán los fines de semana. A veces las oportunidades llegan más tarde de lo que nos imaginamos, o tenemos que posponerlas debido a circunstancias personales. Saber esperar es importante, y no perder la paciencia también.

Buena suerte a todos con lo que os propongáis, sea lo que sea.

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2 comentarios en “Caminando pasito a pasito…

  1. Hola Irene:
    Ni te imaginas lo bien que me ha venido esta entrada hoy.
    Yo soy una de esas “locas” que ha hecho cosas muy distintas y que ha decidido dar el paso de dedicarse a la traducción de manera autónoma.
    No es que no me hayan gustado mis otros trabajos y ocupaciones, pero no me sentía realizada (lo cual para mi es muy importante). Siempre he querido dedicarme a la traducción científico-médica y trabajar en plantilla, pero la oportunidad no salía, a la vez que iban saliendo otras cosas.
    Pero como los años no sólo dan arrugas, pues llegó el día en que me propuse trabajar duro y luchar por poder sumergirme en el mundo de la traducción autónoma. Y en ello andamos. Y precisamente hoy tenía uno de esos días en los que una lo ve todo cuesta arriba y se desanima. Pero mira por donde, buscando información sobre otro asunto he venido a parar a tu página y… ¡me ha alegrado el día!

    Te doy las gracias por ello y de paso te felicito por el blog, lo añadiré a mi lista.

    Un saludo,

    Inés.

    • ¡Hola Inés!
      Me alegro de que te haya gustado esta entrada y te haya servido de algo, aunque ya sea antigua. Qué te voy a decir. Son tiempos difíciles y yo misma me encuentro en la misma situación que tú. Pero ese no es motivo para dejar de luchar e intentar conseguir nuestra meta. Si dejamos de perseguirla entonces sí que no la alcanzaremos nunca. Escribir esta entrada me sirvió para desahogarme y motivarme en su momento, y es un placer saber que otros también sienten lo mismo al leerla. Un saludo y mucha suerte, compañera.

      Irene

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